Archivo de la etiqueta: derechos humanos

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Lucha del Caracazo no pertenece al pasado, se ha mantenido en el presente y compromete el futuro

COFAVIC es la expresión genuina de la voz de las víctimas desde una perspectiva independiente. Nace a partir del encuentro de un grupo de mujeres que, unidas en el dolor, coincidieron en tribunales, en la morgue y en los hospitales y que al compartir sus historias se dieron cuenta que las mismas no eran únicas ni aisladas. Continue reading

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Actuar en la defensa de los derechos humanos es una actividad de alto riesgo

Los defensores y defensoras de Derechos Humanos se sitúan en la primera línea de lucha por los derechos de los ciudadanos. Son hombres y mujeres a la vanguardia de una lucha que intenta hacer realidad los ideales proclamados en la Declaración Universal de Derechos Humanos. Continue reading

COFAVIC ha llevado a la Corte IDH seis casos de violaciones a los derechos humanos

COFAVIC tiene la misión de contribuir con la formación de una sociedad más democrática, en la que la impunidad sea la excepción y no la regla y las violaciones de derechos humanos no sean toleradas por el Estado ni por la sociedad. Continue reading

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El Holocausto nos recuerda que hay que romper el silencio y contrarrestar el odio y la discriminación

Cada 27 de enero, la Unesco convoca a recordar a las víctimas del Holocausto y António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas, cree que sería un peligroso error pensar que el Holocausto fue un simple producto de la locura de un grupo de criminales nazis. Más bien todo lo contrario, el Holocausto fue la culminación de milenios de odio, culpabilización y discriminación. Continue reading

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El Estado está obligado a respetar y garantizar los derechos humanos de todas las personas sin distinciones, incluso, en las situaciones más excepcionales

COFAVIC ve con grave preocupación los últimos acontecimientos que han ocurrido en el kilómetro 16 de El Junquito, Municipio Libertador en el Área Metropolitana de Caracas, donde según la información oficial pública disponible, resultaron asesinadas y heridas varias personas. COFAVIC considera que los referidos hechos deben aclararse de manera independiente, inmediata y conclusiva, conforme al debido proceso, dado que los derechos humanos son una obligación ineludible e intransferible del Estado que no puede estar supeditada al tipo de delito que se enfrenta. Continue reading

La atención psico-jurídica establece nuevas estrategias para la superación de la impunidad

Magally Huggins, psicóloga social, especialista en criminología y profesora universitaria, cree que “el camino del duelo hay que transitarlo y enfrentarlo. Asumirlo es un derecho de las víctimas”.

 

La experta reconoce que las personas que han perdido hijos, hermanos, esposos, experimentan un dolor paralizante e intenso. Lo cierto es que ese dolor nunca desaparece, solo cambia, y para sobrellevar las pérdidas y el sufrimiento, la ayuda psicológica oportuna, es necesaria.

 

En efecto, la atención psicosocial de las víctimas de violaciones de los Derechos Humanos puede entenderse, en términos generales, como un proceso de acompañamiento, individual, familiar o comunitario, orientado a afrontar las consecuencias de un posible impacto traumático y a promover el bienestar y el apoyo emocional y social de la persona.

 

El objetivo del acompañamiento psicosocial es apoyar a la víctima en el proceso de duelo y mitigar el impacto físico, mental y emocional que tiene la pérdida del ser querido. Eso significa que la víctima pueda sentirse segura, tener esperanzas y opciones de vida. Que recobre el sentido de espiritualidad, sus creencias y relaciones personales. Que vuelva a encontrarle significado al mundo, que pueda tener apoyo, protección y capacidad de planear y resistir con fortaleza y determinación.

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Desde la experiencia de COFAVIC es muy importante que las víctimas reconozcan la perspectiva social e identifiquen el contexto en el cual se le han violado sus derechos humanos, de manera tal que quienes se ven afectados o afectadas, puedan trascender su dimensión individual e inicien un proceso de implicación y participación en la reducción de factores que incidan en el incremento de la violencia y la impunidad.

El abordaje psicosocial debe hacerse considerando las necesidades y demandas concretas de cada persona afectada y tomando en cuenta el entorno en el que se desenvuelve. Es importante establecer un vínculo de confianza y de apoyo entre el profesional y la víctima y evitar a toda costa la re-victimización. Es decir, el principio de toda intervención es no hacer daño, por eso es necesario evitar que la atención produzca situaciones negativas para la vida de la persona o la exposición a nuevas experiencias estresantes, muchas de ellas motivadas por la criminalización y estigmatización que a veces fomentan los cuerpos policiales e instituciones responsables de impartir justicia.

 

En Cofavic creemos en la importancia de que las víctimas reciban una atención integral, de allí que ofrezcamos asesoramiento psico-jurídico, cuyo principal objetivo es fortalecer a las víctimas y potenciarlos como sujetos de derechos y actores sociales claves en la transformación de sus realidades. Es un enfoque que busca articular los objetivos de apoyo desde el Derecho y de la Psicología, es una herramienta de trabajo que puede ser incorporada a cualquier litigio y empleada dentro de las instituciones públicas, por abogados litigantes, así como por organizaciones de la sociedad civil que brindan apoyo a víctimas de violaciones a los derechos humanos. Lo psico-jurídico establece nuevas estrategias para la superación de la impunidad, en la medida que se apoya en el bienestar emocional de las víctimas, los denunciantes y de quienes participan como testigos y peritos dentro del proceso de litigio, al tiempo que acompaña psicosocial y emocionalmente a la persona afectada.
Desde esta perspectiva, los procesos judiciales no deberían realizarse a espaldas de las víctimas, sino que ellas deben ser consideradas en sus derechos y necesidades. Y es allí, donde el acompañamiento psico-jurídico se enfoca en cómo las víctimas se apropian de sus casos, exigen y cómo se generan nuevos procesos para la superación de la impunidad y el daño emocional.
Desde nuestra experiencia, bajo esta perspectiva de trabajo, los familiares y víctimas se transforman en figuras protagónicas, donde las mismas se destacan por tomar las decisiones pertinentes que puedan contribuir a una investigación justa, transparente e independiente. Las víctimas dejan de ser sujetos inactivos que están solamente para la consulta o transmisión de información dentro de la interlocución con los organismos encargados de hacer justicia, para convertirse en una pieza fundamental que contribuye a la investigación.

En COFAVIC creemos que el acompañamiento psico-jurídico no solo es una estrategia para evitar procesos de revictimización, sino que también contribuye a fortalecer a las víctimas como sujetos de derechos. Asimismo, es un apoyo clave que permite que las víctimas identifiquen otras acciones de exigibilidad moral y social, como aquellas que promueven una cultura de la memoria que reivindique la dignidad de las personas asesinadas o desaparecidas o de aquellas víctimas de tortura o tratos crueles inhumanos o degradantes. Adicionalmente, estas acciones marcan un precedente para la no repetición de los crímenes.

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Queremos animarles a que nos hagan llegar sus dudas, preguntas y denuncias: Por teléfono 0212 5729631, fax 0212 5729908; correo electrónico a coordinacionprensa@cofavic.org o a través de una carta: Esq. Candilito, Edif. El Candil, piso 1, Ofic. 1-A, La Candelaria, Apartado 16150 Caracas 1011-A.

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Solidaridad y Derechos Humanos

“En definitiva, ¿dónde empiezan los derechos humanos universales? En pequeños lugares, cerca de casa; en lugares tan próximos y tan pequeños que no aparecen en ningún mapa. […] Si esos derechos no significan nada en estos lugares, tampoco significan nada en ninguna otra parte. Sin una acción ciudadana coordinada para defenderlos en nuestro entorno, nuestra voluntad de progreso en el resto del mundo será en vano”. Eleanor Roosevelt

El pasado domingo 10 de diciembre el mundo recordó la trascendencia del documento histórico  que en 1948 proclamó los derechos inalienables inherentes a todos los seres humanos, sin importar su raza, color, religión, sexo, idioma, opiniones políticas o de otra índole, origen nacional o social, propiedades, lugar de nacimiento ni ninguna otra condición.

Gracias a la Declaración Universal de los Derechos Humanos la dignidad de millones de personas se ha visto fortalecida, y se han sentado las bases de un mundo más justo. Aunque aún se cometan atrocidades y quede mucho por hacer,  el hecho de que el documento haya perdurado en el tiempo es prueba inequívoca de la universalidad imperecedera de sus valores eternos sobre la equidad, la justicia y la dignidad humana.

Ahora el mundo se prepara para celebrar el Día Mundial de la Solidaridad, considerado no solo como un valor sino como un derecho. Además, es un principio rector sustentado en el artículo 4 de la Constitución Nacional (la República Bolivariana de Venezuela es un Estado Federal descentralizado en los términos consagrados en esta Constitución, y se rige por los principios de integridad territorial, cooperación, solidaridad, concurrencia y corresponsabilidad). Esta triple dimensión de la solidaridad hace que sea una institución básica dentro del ordenamiento jurídico y de una trascendencia relevante en la protección de la persona humana.

El concepto de derechos humanos se ha ido ampliando progresivamente hasta adquirir nuevos significados. Por ejemplo, en la década de los 80 surgieron las primeras reivindicaciones del cuidado del medioambiente, una cuestión en la que hasta ese momento pocos habían reparado, a pesar de que estaba sugerida previamente en el artículo 25 de la Carta original, que habla sobre la salud.

Fue de ese modo como empezó a hablarse de derechos humanos de segunda generación, que son básicamente los de carácter económico, social y cultural, y más tarde de los derechos de tercera generación, vinculados a valores como la solidaridad.

La solidaridad ha sido desde siempre uno de los valores universales en el que deberían basarse todas las relaciones entre los pueblos en el siglo XXI. Fue ésta una de las principales razones que llevó a la Asamblea General de las Naciones Unidas, en diciembre de 2005, a proclamar el 20 de diciembre de cada año como el Día Internacional de la Solidaridad Humana.

La solidaridad es una cualidad que se basa en la igualdad, la inclusión y la justicia social, la misma supone compromiso entre los distintos miembros de la sociedad y de la comunidad mundial.

Con este propósito, así como con el objetivo de erradicar la pobreza y promover el desarrollo humano y social en los países menos industrializados, la Asamblea General decidió crear el Fondo Mundial de Solidaridad.

La solidaridad es uno de los valores humanos por excelencia, que se define como la colaboración mutua en la personas, como aquel sentimiento que mantiene a las personas unidas, sobre todo cuando se vivencian experiencias difíciles.

La solidaridad trasciende a todas las fronteras: políticas, religiosas, territoriales, culturales, y es más que nada un acto social, una acción que le permite al ser humano mantener y mantenerse en su naturaleza de ser social.

En efecto, la persona solidaria es aquella que manifiesta o expresa un interés y un espíritu de ayuda por los demás. Esta persona trasciende cualquier barrera y supera los límites de las buenas intenciones.

La solidaridad como principio, valor, norma y derecho, hace del hombre solidario un ser inspirado en el deseo de ser siempre útil a la sociedad. La solidaridad como valor es un fin al que todas las sociedades deben llegar; como derecho, se circunscribe en las obligaciones del Estado; y como principio, rige toda producción y aplicación de las normas existentes en un orden jurídico, reflexiona el abogado colombiano Carlos Agudelo.

La solidaridad no solamente tiene como propósito una causa noble; todo lo contrario, con ella no solo el Estado sino la persona, deben  hacer valer los principios de justicia y equidad que gobiernan toda sociedad civilizada. La condición del Estado, que tiene como máxima la protección de los hombres por vía de la solidaridad, también tiene como fin evitar que este principio, valor, norma y derecho sea utilizado por aquellos que se unen de modo solidario para ocasionar el mal. Con esta suerte, la solidaridad y dignidad son dos principios, valores, normas y derechos que se unen para hacer fuerte un orden social justo.

En ese sentido, las nuevas relaciones de interdependencia entre hombres y pueblos, que son, de hecho, formas de solidaridad, deben transformarse en relaciones que tiendan hacia una verdadera y propia solidaridad ético-social, que es la exigencia moral intrínseca en todas las relaciones humanas. La solidaridad se presenta, por tanto, bajo dos aspectos complementarios: como principio social  y como virtud moral.

La solidaridad debe captarse, ante todo, en su valor de principio social ordenador de las instituciones, mediante la creación o la oportuna modificación de leyes, reglas de mercado, ordenamientos.

La solidaridad es también una verdadera y propia virtud moral. Es la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común; es decir, por el bien de todos y cada uno, para que todos seamos verdaderamente responsables de todos.

En COFAVIC nos empeñamos cada día en fomentar el bien común, en extender la mano, en ser compasivos, en darle voz a quien no ha podido expresarse, en ser solidarios con las víctimas y sus familiares.

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La labor de Liliana Ortega de COFAVIC fue reconocida por el Premio Franco-Alemán de Derechos Humanos y el Estado de Derecho 2017

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Embajadores en Caracas, de Francia y Alemania, Romain Nadal y Stefan Herzberg junto a la abogada y fundadora de COFAVIC Liliana Ortega, en la entrega del Premio Franco-Alemán de Derechos Humanos y el Estado de Derecho 2017

Los embajadores en Caracas, de Francia y Alemania,  Romain Nadal y Stefan Herzberg, entregaron a la abogada y fundadora de COFAVIC, el Premio Franco-Alemán de Derechos Humanos y el Estado de Derecho 2017 porque, entre otras razones, desde hace casi tres décadas, Liliana Ortega ha sido ejemplo de la incansable labor en pro de las víctimas de la violencia estatal, del abuso de poder y la represión.

El premio, que nació como iniciativa conjunta de los Ministerios de Relaciones Exteriores francés y alemán en 2016, se entrega en el marco del Día de los Derechos Humanos que se celebra cada año el 10 de diciembre, para conmemorar la firma de la Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1948 en la Asamblea General de las Naciones Unidas en París.  

La adjudicación de este premio fue decidida luego de una exhaustiva labor de selección por los Ministerios de Relaciones Exteriores de Francia y Alemania entre varias decenas de candidatos a nivel mundial comprometidos en la defensa de los derechos humanos, de los cuales fueron seleccionados 15 representantes de varios países del mundo, entre los que se encuentra Liliana Ortega por Venezuela.

El Embajador Stefan Herzberg destacó que Liliana Ortega no habla en nombre de las víctimas de violaciones de Derechos Humanos sino que les ayuda a encontrar su propia voz. “Con Liliana Ortega no solamente honramos a una persona, sino a todos los valientes quienes abiertamente se oponen a los abusos de poder y al ventajismo, aquellos quienes buscan ayudar a sus prójimos y no solamente ‘tuitean’ sino actúan en favor de los Derechos Humanos”.

Liliana Ortega fundó hace 28 años Comité de Familiares de las Víctimas de los Sucesos de Febrero-Marzo de 1989” con el fin de ayudar a hacer justicia a las víctimas del Caracazo. Desde entonces,  COFAVIC se ha convertido en una de las organizaciones de Derechos Humanos más reconocidas de Venezuela y probablemente también de todo el continente.

Para el embajador, una de las razones por las cuales Ortega ha sido merecedora del respeto universal,  es que Liliana siempre ha abogado por los grupos sociales más débiles de la sociedad. Gracias a su labor, muchos grupos de víctimas han podido mejorar su auto-organización y defender activamente por sí mismos sus derechos.

Herzberg  reiteró el compromiso de las diplomacias de Francia y Alemania de trabajar por la dignidad humana.

Ese compromiso está basado en tres grandes requerimientos: la legitimidad, la coherencia y el compromiso, añadió Romain Nadal, embajador de Francia en Venezuela.

Nadal dijo que cada una de las embajadas debe ser una casa de los derechos humanos y en ese sentido recordó que los diplomáticos alemanes y franceses siempre permanecen atentos a los llamados de las sociedades donde se ahoga la dignidad.

 “Estamos decididos a ayudar a aquellos que actúan en el terreno, comenzando por los defensores de los derechos humanos, las asociaciones y las organizaciones no gubernamentales. Con este premio, deseamos homenajear la entrega, el valor y el profesionalismo de todos los hombres y mujeres que luchan por los derechos humanos en lo cotidiano, a veces poniendo en riesgo su propia vida”.

Liliana Ortega señaló que recibió el premio como un reconocimiento para el trabajo de todos los defensores de derechos humanos de Venezuela que desarrollan su labor en un contexto lleno de riesgos, incertidumbre y limitaciones. “Gracias Francia y Alemania por acompañarnos en estas horas tan difíciles y por ser una fuente de inspiración para el porvenir”, dijo la fundadora de COFAVIC.

Los demás galardonados del Premio Franco-Alemán de Derechos Humanos y de Estado de Derecho 2017 son: Adilur Rahman Khan (Bangladés), Nounongnon Balbylas Gbaguidi (Benín), Gracia Violeta Ross Quiroga (Bolivia), Ragia Omran (Egipto), Abdullah Al Khonaini (Kuwait), Bekim Asani (Macedonia), Mandira Sharma (Nepal), Grace Idaehor Osakue (Nigeria), Rosemarie R. Trajano (Filipinas), Elena Milashina (Rusia), Shreen Abdul Saroor (Sri Lanka), Kerem Altiparmak (Turquía), Pavlo Lysianskyi (Ucrania) y el ecuatoriano César Ricaurte, director de la Fundación Andina para la Observación y Estudio de Medios (Fundamedios).

Medalla
Premio Franco-Alemán de Derechos Humanos y el Estado de Derecho 2017

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A 25 años de la masacre del Retén de Catia no se ha cumplido con sentencia de la Corte Interamericana

A 25 años de la masacre del Retén de Catia, Cofavic recuerda la histórica sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, del año 2006, que fijó pautas destinadas a evitar la repetición de crímenes en las cárceles venezolanas, como los que ocurrieron el 27 y 28 de noviembre de 1992 en el internado judicial de Los Flores, más conocido como Retén de Catia en la parroquia Sucre de Caracas. Sin embargo, el balance hoy en día, es que no se ha cumplido  ninguna de  las medidas ordenadas al  Estado venezolano ni ningún otro punto resolutivo de la sentencia.

No se han identificado los restos de las personas desaparecidas ni se han entregado esos restos a los familiares. Nadie ha sido condenado ni enjuiciado por este caso donde resultaron asesinadas unas 63 personas.

Tampoco se ha adecuado la legislación interna a los estándares internacionales sobre uso de la fuerza ni se ha puesto en funcionamiento un cuerpo de vigilancia penitenciaria de carácter civil. Por el contrario, se ha profundizado la militarización de las cárceles y aún se presentan graves situaciones  de hacinamiento, dificultad en el acceso a alimentación y a medidas de protección de salud mínimamente adecuadas. Hoy día existen grupos armados civiles que controlan algunas cárceles con la tolerancia y aquiescencia del Estado, sometiendo a los privados de libertad a graves niveles de vulnerabilidad y sufrimiento, en ocasiones incluso la muerte.

Los hechos donde murieron los reclusos ocurrieron durante el segundo intento de golpe militar en contra del entonces presidente de la República, Carlos Andrés Pérez, en horas de la madrugada. Mientras el intento de golpe tenía lugar, en el interior del Internado Judicial de los Flores Catia, se produjo una situación confusa durante la cual murieron aproximadamente 63 personas en circunstancias aún no aclaradas.

De acuerdo con informaciones aportadas por familiares de las víctimas y reconocidas por Amnistía Internacional,  la mayoría de las muertes fueron ejecuciones extrajudiciales, luego de que cuerpos de seguridad del Estado dispararan indiscriminadamente contra la población penal. Según informaron familiares y testigos a Cofavic, poco después de escuchar por radio del intento de golpe militar, los guardias abrieron las puertas del recinto carcelario y anunciaron que la población penal estaba en libertad. De allí en adelante todo fue un caos. Después, cuando intentaron retomar el orden ya no fue posible y los funcionarios dispararon en contra de los reclusos. La mayoría de los internos afirmó que se recluyó en sus celdas, para resguardar su vida.

A las 4 de la mañana me llamaron para que viera en la televisión el asunto del Golpe. Luego en la radio comenzaron a decir que estaban matando a los presos en el Retén de Catia. Una conocida que vive cerca me llamó para decirme que habían matado a mi esposo. Mi hija, que entonces tenía 21 años, se fue para allá y lo vio en el piso, muerto. Lo reconoció por la ropa. Pero se tuvo que esconder, porque empezaron a dispararles también a los familiares. Considero que lo ocurrido fue incorrecto, porque él estaba pagando un delito y no se escapó, sino que le dijeron que se fuera porque el gobierno se había caído. Lo obligaron a escaparse, como quien dice”, afirmó la señora Nellys Madriz, esposa de Víctor Javier Montero Aranguren, asesinado en la llamada “masacre del Retén de Catia”, el 27 de noviembre de 1992.

La señora Madriz asistió al LXXI Período Ordinario de Sesiones de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que tuvo lugar en Buenos Aires, Argentina en abril de 2006. Durante esa audiencia la Corte Interamericana escuchó los argumentos de los peticionarios y del Estado sobre el tema, además de testigos y peritos.

Nellys Madriz dijo en su momento que la vida de su familia y la de ella cambió por completo a partir de 1992. “Cualquier persona puede cometer un error, en todo caso mi esposo ya estaba pagando por el suyo. No tenían por qué matarlo como a un perro, porque en Venezuela no existe la pena de muerte”.

En Cofavic recordamos la masacre del Retén de Catia porque estamos convencidos de que para lograr que los graves crímenes contra los derechos humanos no se repitan, es indispensable recuperar la verdad y vencer el olvido, el miedo y la impunidad.

El rescate de la verdad debe romper con el silenciamiento de los hechos y el encubrimiento de los victimarios y sobre todo deben evitarse nuevas exclusiones y actos de discriminación  que solo sirven para re victimizar y perpetuar la impunidad.

La reparación integral que las víctimas merecen, después de una violación a sus derechos, no se limita a una indemnización económica, sino que debe apuntar fundamentalmente al restablecimiento de la verdad, la aplicación de la justicia y la implementación efectiva de las garantías mínimas de no repetición.

La verdad, la reparación y la reconciliación no se pueden imponer y mucho menos plantearse dejando de lado casos emblemáticos e históricos que están en la memoria colectiva del país, como lo es el caso de la masacre del Retén de Catia.

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