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La violencia contra la mujer es consecuencia de la discriminación y la persistencia de desigualdades por razón de género

La violencia contra las mujeres es un asunto público y es un crimen tipificado como tal en la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia. No existen los crímenes por amor u honor, ni los crímenes personales. Son transgresiones, son violaciones, es violencia de género. Así se le debe llamar.

La Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1993, define la violencia contra la mujer como “todo acto de violencia basado en el género que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico, incluidas las amenazas, la coerción o la privación arbitraria de la libertad, ya sea que ocurra en la vida pública o en la vida privada.

Abarca, sin carácter limitativo, “la violencia física, sexual y psicológica en la familia, incluidos los golpes, el abuso sexual de las niñas en el hogar, la violencia relacionada con la dote, la violación por el marido, la mutilación genital y otras prácticas tradicionales que atentan contra la mujer, la violencia ejercida por personas distintas del marido y la violencia relacionada con la explotación; la violencia física, sexual y psicológica al nivel de la comunidad en general, incluidas las violaciones, los abusos sexuales, el hostigamiento y la intimidación sexual en el trabajo, en instituciones educacionales y en otros ámbitos, el tráfico de mujeres y la prostitución forzada; y la violencia física, sexual y psicológica perpetrada o tolerada por el Estado, dondequiera que ocurra”.

El Día de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer fue declarado por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 17 de diciembre de 1999 y ha invitado a los gobiernos, las organizaciones internacionales y las organizaciones no gubernamentales a que organicen en ese día actividades dirigidas a sensibilizar a la opinión pública respecto al problema de la violencia contra la mujer.

Esta fecha conmemora el brutal asesinato, ocurrido en 1960, de las tres hermanas Mirabal, activistas políticas que lucharon contra el régimen del dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo.

El principal objetivo de este día es recordarle al mundo que la violencia contra la mujer es una violación de los derechos humanos. Que es consecuencia de la discriminación que sufre, tanto en leyes como en la práctica, y la persistencia de desigualdades por razón de género.

Que la violencia contra la mujer afecta e impide el avance en muchas áreas, incluidas la erradicación de la pobreza, la lucha contra el VIH/SIDA y la paz y la seguridad. Que la prevención es posible y esencial y que la violencia contra la mujer sigue siendo una pandemia global. Hasta un 70% de las mujeres sufren violencia en su vida y la violencia de género es la causa de entre 40 y 70% de los asesinatos de mujeres.

El secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki Moon, señaló en la víspera de la conmemoración, que una de las principales dificultades para prevenir y poner fin a la violencia contra las mujeres y las niñas en todo el mundo es la marcada insuficiencia de fondos, que determina que los recursos para estas iniciativas sean sumamente escasos.

Adelantó que desde el 25 de noviembre al 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos, se extenderá la campaña 16 días de activismo contra la violencia de género y la idea es sensibilizar a los ciudadanos en todo el mundo para lograr un cambio. El lema es “Pinta el mundo de naranja”.

De acuerdo con los datos de Naciones Unidas, en más del 45 por ciento de los casos de mujeres asesinadas por violencia de género a nivel global, el autor de la agresión es un familiar o compañero sentimental. La violencia contra las mujeres y las niñas no sólo tiene consecuencias negativas para quienes la sufren, sino también para sus familias, la comunidad y la sociedad en general.

En Venezuela, en el año 2015, de acuerdo con cifras del Ministerio Público, se conoció de 121 feminicidios consumados, y 48,8% de las víctimas tenían entre 15 y 30 años de edad. Y de enero a julio de 2016 75 feminicidios lo que representó un aumento de 18 casos con relación al mismo período en el año 2015. 3.932 hombres fueron acusados y 6.646 imputados por este delito.

Pese a la impunidad y al aumento de los casos, Venezuela celebró la decisión de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) que juzgará por primera vez en su historia la denuncia de una venezolana, Linda Loaiza, por un caso de violencia contra las mujeres. Esto incluye violencia sexual, así como la re-victimización y discriminación en la investigación llevada a cabo por las autoridades venezolanas.

Linda no contó con acceso a la justicia en condiciones de igualdad y fue víctima de un marco discriminatorio por su condición de mujer, que se reflejó en la denegación de justicia en su caso.

La decisión que tome la Corte Interamericana, podría ser una decisión histórica en materia de violencia contra las mujeres y la discriminación a la que frecuentemente se enfrentan al acceder a la justicia.

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