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La Carta de las Naciones Unidas, la génesis de la paz y los derechos humanos

La Carta de las Naciones Unidas es el documento por medio del cual se constituyen las Naciones Unidas, el 24 de octubre de 1945. Con la ratificación de este documento fundacional de la mayoría de sus signatarios, incluidos los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, las Naciones Unidas entraron oficialmente en vigor.

La Carta es una suerte de constitución interna que rige al organismo supranacional, surgido en 1945, tan solo un mes después del fin de la Segunda Guerra Mundial. La Carta es el instrumento constituyente de la Organización: determina los derechos y las obligaciones de los Estados Miembros y establece los órganos y procedimientos de las Naciones Unidas. En su calidad de tratado internacional, la Carta codifica los principios fundamentales de las relaciones internacionales, desde la igualdad soberana de los Estados hasta la prohibición del empleo de la fuerza en las relaciones internacionales en cualquier forma que sea incompatible con los propósitos de las Naciones Unidas.

Su historia se remonta al 12 de julio de 1941 con la “Declaración de Londres”, firmada por los representantes de Reino Unido, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, y Sudáfrica, además de los gobiernos en exilio de Bélgica, Checoslovaquia, Grecia, Luxemburgo, Noruega, los Países Bajos, Polonia, Yugoslavia y Francia representada por el general De Gaulle.

Este documento se constituyó en un pronunciamiento a favor de la concertación de la paz de forma conjunta, y se estableció que la única base de una paz duradera es la cooperación voluntaria de todos los pueblos libres para evitar la amenaza de una agresión.

En efecto, el Preámbulo de la Carta reafirma de manera explícita la “fe en los derechos humanos fundamentales, en la dignidad y el valor de la persona humana y en la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas”.

El primer artículo establece que uno de los objetivos principales de las Naciones Unidas es el de desarrollar y promover “el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales de todos, sin hacer distinción por motivos de raza, sexo, idioma o religión”.

De hecho, los líderes del mundo decidieron complementar la Carta de las Naciones Unidas con una hoja de ruta para garantizar los derechos de todas las personas en cualquier lugar y en todo momento. Ese documento, con esos preceptos, más tarde se convirtió en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, examinado en la primera sesión de la Asamblea General en 1946.

Es decir, el objetivo primordial de la Carta de las Naciones Unidas y de la organización en sí es “preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra que dos veces durante nuestra vida ha infligido a la Humanidad sufrimientos indecibles; a reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas; a crear condiciones bajo las cuales puedan mantenerse la justicia y el respeto a las obligaciones emanadas de los tratados y de otras fuentes del derecho internacional; a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad”, según se refiere en el Preámbulo.

Bajo esos mandatos, la finalidad de la Carta de las Naciones Unidas es practicar la tolerancia para propiciar la convivencia en paz. Unir fuerzas para el mantenimiento de la seguridad internacional. Asegurar, mediante la aceptación de principios y la adopción de métodos, que no se usará la fuerza armada sino en servicio del interés común, y a emplear un mecanismo internacional para promover el progreso económico y social de todos los pueblos.

El término “derechos humanos” se menciona siete veces en la Carta fundacional de la ONU, por lo que su promoción y protección también son objetivos fundamentales y principios rectores de la Organización.

La Carta fue ratificada el 24 de octubre de 1945, y la primera Asamblea General de la ONU se reunió en Londres el 10 de enero de 1946. Más de 190 naciones acordaron apoyar esta Declaración. Uno de los principales objetivos de la Carta es la promoción y el fomento del “respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales de todos, sin distinción de raza, sexo, lengua o religión”.

El 10 de diciembre de 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó y proclamó la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

La firma de la Declaración de los Derechos Humanos sigue siendo el hecho más importante de la historia para garantizar los derechos humanos de todos. Muchos otros documentos se han firmado desde entonces, tratando de fortalecer estos derechos.

En la actualidad, 193 Estados son miembros de las Naciones Unidas, que están representados en el órgano deliberante, la Asamblea General.

Debido a las facultades que le confiere la Carta y su singular carácter internacional, las Naciones Unidas pueden tomar medidas sobre los problemas que enfrenta la humanidad en el siglo 21, como la paz y la seguridad, el cambio climático, el desarrollo sostenible, los derechos humanos, el desarme, el terrorismo, las emergencias humanitarias y de salud, la igualdad de género, la gobernanza, la producción de alimentos y mucho más.

La ONU también proporciona un foro para que sus miembros puedan expresar su opinión en la Asamblea General, el Consejo de Seguridad, el Consejo Económico y Social y otros órganos y comisiones. Al permitir el diálogo entre sus miembros, y la organización en las negociaciones, la Organización se ha convertido en un mecanismo para que los gobiernos puedan encontrar ámbitos de acuerdo y resolver problemas juntos.

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