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Estrategias de litigio psico-jurídico

Cualquier experiencia de violencia deja efectos en las víctimas a nivel físico, psicológico y patrimonial que deben tomarse en cuenta en el desarrollo de cualquier estrategia de acompañamiento legal.

Lo jurídico se enfoca en la perspectiva de derechos vulnerados, sin embargo, hay algunos aspectos del proceso que requieren una comprensión más amplia de las dinámicas psicosociales que rodean un caso, puesto que la investigación se apoya no sólo en los detalles de la acción del agresor o agresora, sino también en los detalles relacionados con los daños causados en personas o grupos. En tal sentido, equipos de trabajo en Derechos Humanos desde hace más de diez años, han venido promoviendo el enfoque denominado: litigio psico-jurídico.

Dicha perspectiva constituye un abordaje interdisciplinario que permite fortalecer a la persona afectada, víctima de violaciones a los derechos humanos, promoviendo  sus recursos personales para enfrentar  las frustraciones inherentes a los procesos judiciales, garantizando condiciones mínimas para que un litigio tenga un efecto reparador y no por el contrario, termine representando una nueva forma de violencia que intensifique el daño sufrido o coloque a la persona en una nueva situación de indefensión.

Bajo esta perspectiva, desde el Derecho y la Psicología se proponen objetivos de manera conjunta en las etapas previas, durante y posterior al inicio de un proceso penal o judicial. Promueve un encuentro entre la mirada desde el Derecho y la Psicología, sobre las dinámicas inherentes a los procesos de justicia, colocando su principal foco en el empoderamiento de las víctimas en sus procesos de exigibilidad, con el propósito de potenciar sus recursos como sujetos de derecho y actores sociales claves en la transformación de sus contextos.

Para COFAVIC incorporar este enfoque en el abordaje de sus casos, le ha permitido una mejor comprensión sobre las implicaciones que tienen graves violaciones a los derechos humanos como las ejecuciones extrajudiciales, la tortura, el delito de desaparición forzada de personas, entre otros, en los supervivientes, pero también en las familias y su entorno, así como en sus comunidades. Desde que un caso es conocido por nuestra organización, profesionales del Derecho y la Psicología abordan el proceso de acompañamiento de manera conjunta, desde la realización de la entrevista inicial, el seguimiento del proceso judicial ante instancias de denuncia, así como la participación de la víctima y testigos en un eventual proceso de juicio.

El enfoque psicojurídico implica una acción pedagógica de trabajo con las víctimas, en las que se le suministra la información posible sobre las características de cada etapa del proceso penal. ¿Qué pasa durante la etapa de investigación o preparatoria y sus características? ¿Quiénes intervienen?, ¿Qué se espera de ella?, contribución de las víctimas… ¿Qué define la etapa intermedia, su duración?, ¿Cuándo se da una etapa de juicio?, entre otras interrogantes que permiten a la víctima aproximarse a la experiencia con la menor carga de ansiedad y estrés posible.

Requiere adecuar lenguajes a contextos culturales y sociales. Los discursos desde el Derecho y la Psicología permiten que se construyan puentes entre el universo jurídico y las necesidades y/o expectativas de las víctimas, así como también toma en cuenta el perfil de las víctimas, su edad, sexo, género, nivel de afectación, posibilidades de lograr un proceso judicial con transparencia, calidad de la representación jurídica de las partes. Permite caracterizar las poblaciones con las que se trabaja.

Facilita la formulación de objetivos basados en el empoderamiento y en la construcción de actores sociales y políticos: construir narrativas afirmativas y de exigibilidad. Desde la experiencia de COFAVIC, las víctimas de violaciones a los derechos humanos se suman a la lucha contra la impunidad y acciones de promoción de derechos humanos, así como también fortalece sus mecanismos de afrontamiento.

Ventajas del empleo del acompañamiento psico-jurídico:

El acompañamiento psico-jurídico en sí mismo tiene efectos terapéuticos. Las visiones de los profesionales del Derecho y la Psicología, se encuentran para lograr una experiencia de restitución y una eventual reparación a partir del diseño de estrategias de litigio complementarias. Este enfoque es determinante en la preparación de las víctimas a procesos como testimonios, participación y observación en la tramitación y desarrollo de pruebas de interés criminalístico, desarrollo de audiencias de juicio, entre otros. Ejemplo: exhumaciones, declaraciones como testigos.

Permite contener y manejar las emociones asociadas a los procesos jurídicos. Así mismo, el acompañamiento psico-jurídico garantiza un seguimiento que se va más allá del proceso judicial, sobre como la víctima (s) reconstruyen sus vidas.

Se basa en las necesidades de las víctimas y no por las ofertas institucionales. El papel fundamental es mediar entre los intereses de las instituciones jurídicas y las necesidades e imaginarios de las víctimas.

Favorece nuestro trabajo como defensores y defensoras desde diferentes perspectivas: sensibilización, diseño e implementación de herramientas de abordaje psicosocial. Implica para los equipos de trabajo en Derechos Humanos, un esfuerzo para nuevas estrategias que contribuyan la superación de la impunidad, y a la construcción de un Estado democrático y de derechos.

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