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Defiende hoy los derechos de alguien

La invitación que hace Naciones Unidas es que, al menos, por el 10 de diciembre, cada ciudadano se fije como meta defender los derechos humanos de otra persona porque es responsabilidad de todos hacerlo. “Cada uno debe dar un paso adelante y defender los derechos de un refugiado o migrante, una persona con discapacidad, una persona LGBT, una mujer, un indígena, un niño, un afrodescendiente, o cualquier otra persona en riesgo de ser discriminada o sufrir algún acto violento”, señala un documento del organismo internacional, a propósito del Día de los Derechos Humanos que se celebra cada 10 de diciembre.

La fecha se conmemora desde que, en 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y en 1950 la Asamblea adoptó la resolución 423 (V), con la que invitó a todos los Estados y organizaciones interesadas a que conmemore el 10 de diciembre de cada año como Día de los Derechos Humanos.

Los derechos humanos son atributos de todas las personas desde su nacimiento y poseen unas características especiales:  los derechos humanos son universales (vigentes para todos en todo lugar y toda época), absolutos (toda persona y autoridad deben respetarlos), inalienables (no pueden separarse de la persona), imprescriptibles (no se pierden en el tiempo), indisolubles (forman un conjunto inseparable), indivisibles (no tienen jerarquías entre ellos), irreversibles (una vez reconocidos no se les puede negar posteriormente), progresivos (a medida que se conquistan, no puede tener retrocesos) y nadie puede actuar legítimamente en su contra.

Felipe Gómez Isa, español y doctor en Derecho, aclara que la conciencia clara y universal de la existencia de lo que hoy se conoce por derechos humanos es propia de los tiempos modernos, es decir, es una idea que surge y se consolida a partir fundamentalmente del siglo XVIII tras las revoluciones americana y francesa y que la reivindicación fundamental de lo que se quiere expresar con la idea de los derechos humanos es la dignidad inherente a la persona humana, es decir, los derechos humanos pretenden la defensa de dicha dignidad.

Hoy en día, sin embargo, los retos se presentan aún mayores. Gómez Isa cree, por ejemplo, que para una adecuada comprensión de los derechos humanos es necesario proteger tanto los derechos civiles y políticos como los derechos económicos, sociales y culturales, una tarea urgente, sobre todo, para los países en vías de desarrollo.

También es importante trabajar en la mejora de los mecanismos de protección de los derechos humanos tanto en la esfera nacional como en la internacional. Una vez que el desarrollo normativo en el campo de los derechos humanos ha llegado a ser muy importante, mediante el crucial papel de las Naciones Unidas y las diferentes Organizaciones Internacionales, la siguiente tarea es el perfeccionamiento de los sistemas de protección de los derechos humanos, haciendo más cercano al ciudadano el poder acudir a instancias que puedan proteger efectivamente sus derechos, tanto en su país como en otros.

Sin embargo, nada de esto es posible sin la educación en Derechos Humanos, un mecanismo esencial para la conformación de una sociedad en la que priven la tolerancia, la libertad y el respeto. Gómez Isa señala que no se trata solo de transmitir conocimientos sobre los derechos humanos, sino de desarrollar actitudes de respeto y compromiso hacia ellos, de forma que sirva a la transformación de la sociedad y a la resolución de los grandes problemas de la humanidad, tanto a escala local como global.

En este sentido, la educación en derechos humanos se percibe como un mecanismo esencial para promover el desarrollo humano y el desarrollo sostenible. La idea es hacer conscientes a las personas y a los pueblos de que el “desarrollo se ha convertido en un verdadero derecho humano, esto es, que no está vinculado a la ayuda y la caridad, sino que ha pasado a estar íntimamente unido a la justicia social internacional y al respeto de los derechos humanos fundamentales. En este sentido, este tipo de educación es un instrumento para el empoderamiento de los sectores más vulnerables, para hacerles conscientes de sus derechos y ayudarles a articular sus demandas y reivindicaciones”.

La educación en derechos humanos debe involucrar desde las Organizaciones Internacionales hasta las ONG, pasando por los sistemas educativos, es decir deben estar presentes en todos los niveles educativos (primaria, secundaria y superior), así como también en la educación no formal. A las universidades les corresponde la responsabilidad de introducir el estudio de los derechos humanos en las diferentes disciplinas, así como también la de impulsar mediante la investigación el desarrollo teórico de sus contenidos y aplicación, y la de formar a especialistas en la materia.

Lo más importante, recalca Gómez Isa, es entender que los conocimientos en derechos humanos es un proceso de interiorización en la vida cotidiana de los valores que éstos representan, los medios y enfoques pedagógicos utilizados deben orientarse a que los educandos sean los propios protagonistas de su proceso de aprendizaje. Es lo que se denomina en teoría de la educación el enfoque socioafectivo, por el cual el proceso de aprendizaje se basa en situaciones y experiencias vivenciales. Sólo mediante una pedagogía de la acción y del compromiso se puede lograr que la Educación en Derechos Humanos moldee las actitudes personales y sirva como instrumento de humanización, liberación y transformación social.

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