columnalogo-cofavic

Ahora es el momento de las activistas que transforman la vida de las mujeres

Aquél 8 de marzo de 1857 cientos de mujeres de una fábrica de textiles de Nueva York salieron a la calle para protestar por los bajos sueldos que percibían (eran menos de la mitad de lo que cobraban los hombres) y por las pésimas condiciones en las que trabajaban. Aquella manifestación acabó mal. La policía dispersó la protesta, 120 de las mujeres que decidieron gritar por la igualdad fallecieron, pero las trabajadoras no se dejaron amilanar y dos años después fundaron su primer sindicato.

Desde aquel histórico 8 de marzo las protestas de mujeres, en todo el mundo, han sido recurrentes, hasta que en 1977 la Organización de Naciones Unidas convirtió la jornada del 8 de marzo en el Día Internacional por los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional, “para conmemorar la lucha histórica por mejorar la vida de la mujer”.

Este año el tema sobre el que girará el Día Internacional de la Mujer será “Ahora es el momento: las activistas rurales y urbanas transforman la vida de las mujeres”. Desde campañas de base hasta los movimientos mundiales, el activismo de las mujeres durante las últimas décadas ha allanado el camino en favor de los derechos de las mujeres y una mayor igualdad en el futuro.

La invitación oficial es reflexionar sobre los progresos alcanzados, para manifestarse a favor del cambio, para rendir homenaje a las mujeres ordinarias y extraordinarias que han cambiado el mundo a través de sus palabras y acciones, y para solicitar el cese de la violencia y las injusticias contra ellas en cualquier ámbito Ahora es el momento.

El perfil de las víctimas de violencia en Venezuela son hombres jóvenes en edades comprendidas entre 15 y 25 años, pero en el 76% de los casos quienes denuncian violaciones a los derechos humanos son mujeres. Madres, hermanas, abuelas e hijas son las que acuden a los organismos de investigación a exigir justicia, protección y reparación frente a los daños causados.

Entre ese grupo de mujeres están las fundadoras de COFAVIC: Aura Liscano, Yris Medina, Hilda Páez y Maritza Romero. Ellas, unidas en el dolor, han acompañado a las víctimas de torturas, ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas y detenciones arbitrarias ocurridas en hechos ilustrativos como los de noviembre de 1992, desapariciones forzadas en Vargas de 1999, y las violaciones a los derechos humanos en el contexto de protestas de 2014 y 2017, entre otros.

Todas trabajan activamente en la promoción de los derechos humanos en Venezuela y cada día ofrecen su testimonio de lucha por la justicia, la verdad y para que hechos como el Caracazo no se repitan.

Después de ellas, otras madres de víctimas de ejecuciones extrajudiciales se han incorporado a la misma lucha por la verdad y en contra de la impunidad. Muchas de esas mujeres se han organizado para hacer más poderosa su voz y su reclamo de la mano de COFAVIC.

Una de esas mujeres es Aracelis Sánchez Nieves, madre de Darwilson Sequera, asesinado el martes 12 de junio de 2013 por presuntos funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas. En COFAVIC le brindaron apoyo, le explicaron sus derechos y la animaron a denunciar.

En efecto, ese dolor por la pérdida de su hijo, Aracelis lo convirtió en acción. Creó la Organización de Familiares de las Víctimas de Violaciones de los Derechos Humanos (Orfavideh) y desde 2014 Aracelis organiza carpetas con recortes de periódicos de los casos que han sido reseñados en los medios. Con esa información ella se va, casa por casa, a buscar a la familia de la víctima.

De frente, sin cortapisas, Aracelis habla, preferiblemente con la madre del joven asesinado, de los derechos humanos, que el derecho a la vida del muchacho fue violado y que es importante denunciar para saber la verdad de lo que ocurrió y conseguir justicia.

Hoy en día, Aracelis Sánchez es el soporte y el apoyo de 45 familias que han pasado por lo mismo que ella pasó. Nadie mejor que una víctima para establecer contacto y crear empatía con otro ser humano que atraviesa la dolorosa pérdida de un ser querido a manos de la violencia. Aracelis se siente una mujer transformada. Ya no es la misma persona que llegó a COFAVIC llena de miedo y de tristeza. Hoy es una mujer emprendedora y valiente.

Su trabajo de promoción, difusión y defensa de los Derechos Humanos ha sido reconocido por la Embajada de Canadá.

La Embajada de Canadá en Venezuela y el Centro para la Paz y los Derechos Humanos de la Universidad Central de Venezuela instituyeron este premio en 2009 para reconocer individuos, organizaciones no gubernamentales e instituciones públicas o privadas en Venezuela destacados por su labor en la promoción, difusión y/o defensa de los Derechos Humanos. En su novena edición Aracelis Sánchez recibió una mención especial por su compromiso por los derechos humanos.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *