Tortura 1

Huellas de tortura en las víctimas y la sociedad

11-02-2016. Toda práctica de tortura, trato cruel, inhumano o degradante, constituye una violación grave a los derechos humanos, en especial por su intento de minimizar o afectar la dignidad de las víctimas, los grupos y la sociedad en su conjunto. Los efectos de la tortura, no se pueden analizar sólo desde el punto de vista de quienes la experimentan y de quienes la infringen, o la permiten. La misma, es una expresión de una dinámica de intolerancia, discriminación, abuso de poder, impunidad, sometimiento y deshumanización, cuyos efectos quedan muy arraigados en el tiempo y en la historia de un país.

Entre los métodos de tortura reconocidos por instrumentos nacionales e internacionales de protección de los derechos humanos y recogidos en el Protocolo de Estambul (ONU) destacan: traumatismos causados por golpes, puñetazos, patadas, latigazos, golpes con alambres o porras, caídas; torturas por posiciones forzadas como suspensión, estiramiento de los miembros, limitación prolongada de movimientos; quemaduras con cigarrillos, instrumentos calientes, líquidos hirviendo, sustancias corrosivas o irritantes; choques eléctricos; asfixias con métodos húmedos o secos, ahogamiento, sofocación y estrangulamiento; lesiones por aplastamiento o penetrantes, como puñaladas o heridas de bala; violencia sexual sobre genitales, vejaciones.

También son consideradas prácticas de tortura, algunas condiciones de detención como celdas pequeñas y hacinadas, confinamiento solitario, condiciones antihigiénicas, falta de instalaciones sanitarias, administración irregular y poco salubre de alimentos y agua, exposición a temperaturas extremas, negación de toda intimidad y contacto con el mundo exterior, desnudez forzada; privación de la estimulación sensorial normal, como sonidos, luz, sentido del tiempo, aislamiento, manipulación de la luz de la celda; desatención de necesidades fisiológicas, restricción del sueño, alimentos, agua; instalaciones sanitarias deficitarias; limitada atención médica; humillaciones como abuso verbal; amenazas de muerte o daños a la familia, a nuevas torturas, a ser encarcelado; las ejecuciones simuladas.

Otras técnicas psicológicas consideradas tortura por su lógica de disminuir o desbordar al individuo: exposición a situaciones ambiguas o mensajes contradictorios;  agudización de la sensación de desvalimiento; inducción forzada a la víctima de presenciar torturas u otras atrocidades que se están cometiendo con otros; traiciones forzadas.

Todas estas prácticas son consideradas crímenes de lesa humanidad y por tanto, resultan imprescriptibles y susceptibles de ser investigadas y sancionadas internacionalmente. Pese a que las sociedades del mundo han intentado la eliminación y sanción de prácticas de tortura, tratos crueles, inhumanos y degradantes, las mismas se mantienen y afectan a grupos en especial vulnerabilidad como privados y privadas de libertad, jóvenes de sectores pobres, miembros de la comunidad GLBT, mujeres y niñas, personas institucionalizadas, indígenas, campesinos, refugiados y migrantes, entre otros.

La tortura, deteriora de manera significativa la calidad de vida y las posibilidades de desarrollo de las personas y grupos.  Produce incertidumbre y miedo, tiene como objetivo intimidar a personas, grupos, líderes y a la población, estigmatiza y genera sumisión y desesperanza. Rompe el tejido social y profundiza la polarización.

Así mismo, coloca a prueba a los sistemas de justicia de los países, puesto que si persiste la impunidad, también persiste la desigualdad y la ausencia de garantías sociales. Afecta los procesos de participación comunitaria, fragmenta los procesos organizativos y de relaciones entre grupos y en especial inhibe y dificultad la activación de mecanismos alternativos y pacíficos de resolución de conflictos, principio esencial para la convivencia democrática.

Puedes descargar nuestro informe: Venezuela “Sentencias de Silencio” sobre violaciones a los derechos humanos ocurridas durante el contexto de protestas estudiantiles de febrero-mayo de 2014 a través de este enlace: http://www.cofavic.org/wp-content/uploads/2014/11/COFAVIC-Sentencias-de-Silencio-Final-.pdf

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