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10/03/2015 Cuando la violencia contra la mujer se da en el hogar y afecta a la familia

 

La violencia domestica suele definirse como aquellas agresiones físicas, psicológicas, sexuales o de otra índole, llevadas a cabo reiteradamente por parte de un familiar (habitualmente el esposo o pareja) y que causen daño físico y psicológico y vulnere la libertad de otra persona (habitualmente una mujer). Ejemplo de expresiones de violencia: patadas, golpes, puñetazos, lesiones con objetos como cuchillos, tenedores, tijeras, inflamables, insultos, humillaciones, privaciones, entre otras.

Para la Dra. René Zubizarreta (2004) la conducta violenta en el hogar es el resultado de una expresión inadecuada de la ira entre los miembros de una familia, que interactúa con actitudes de hostilidad relacionadas con estereotipos sexuales machistas en relación con la idea de sumisión de la mujer, con la percepción de indefensión de la víctima y con la percepción subjetiva de que la violencia es un método eficaz y rápido para conseguir lo que uno quiere, propia de personas que poseen un pobre repertorio de conductas (déficit de habilidades de comunicación, y solución de problemas) y en ocasiones potenciada por algunos factores precipitantes  (situaciones de estrés, consumo de alcohol o drogas, celos, etc…)

Es muy importante destacar que las mujeres víctimas de violencia no suelen presentar historia psiquiátrica previa por alteraciones emocionales (ansiedad/depresión). Son mujeres con funcionamiento óptimo que sufren o llegan a presentar un trastorno psicológico como consecuencia de una situación de malos tratos crónicos. También estadísticas en el tema presentan que un porcentaje muy bajo de las víctimas, poseen en su historia personal en el que se han dado en el pasado experiencias previas de violencia, por tanto no es cierto que es resultado de una cadena de transmisión generacional. Lo que sí es cierto, es que un porcentaje muy bajo de las agresiones que se dan en el hogar, son denunciadas.

Por otro lado, la violencia domestica no distingue nivel de instrucción, económico o perfil profesional de las víctimas. Cuando acuden a consulta o atención psicológica, el motivo de la solicitud de apoyo suele estar más asociado a una sensación de displacer, inconformidad o una percepción de amenaza de su vida y a su integridad psicológica (o familia).

En cuanto al perfil de los hombres que suelen infringir violencia, la edad de los hombres maltratadores  suele oscilar entre 18-61 años. Son individuos de apariencia normal, con estudio y empleo. No necesariamente suelen ser violentos fuera del hogar y la mayoría no refiere experiencia de malos tratos en su familia de origen. En la mayoría de los casos el maltrato se extiende a otros miembros de la familia como hijos, padres, hermanos. Desde el punto de vista psicológico suelen reportar problemas de ansiedad generalizada, control de la ira, impulsividad, baja autoestima, celos, abuso de alcohol u otras sustancias psicotrópicas, hostilidad, dependencia emocional, distorsiones cognitivas: ideas machistas sobre roles sexuales (inferioridad, indefensión, sumisión de la mujer).

Una mujer víctima de maltrato sostenido en el hogar o por su pareja, suele presentar síntomas de ansiedad generalizada, depresión, pérdida de autoestima y sentimientos de culpa, aislamiento social, trastornos psicosomáticos, trastornos sexuales, estrés Post-Traumático: síntomas de re-experimentación, conductas de evitación, respuesta exagerada de alarma, ideación suicida.

Los niños no escapan de la afectación. Los infantes entre 0-5 años experimentan apego, retraimiento, en ocasiones retraso evolutivo, dificultades de adaptación escolar. Los niños y niñas en edades entre 6 y 11 años, presentan dificultad para relacionarse con sus iguales; comportamientos disruptivos y agresivos, baja autoestima, niveles altos de ansiedad, depresión, problemas de aprendizaje. En los adolescentes es frecuente observar: actitudes de responsabilidad excesiva sobre el hogar, baja autoestima, conductas agresivas, bajo rendimiento escolar, trastornos de alimentación, conductas compulsivas, abuso de sustancias, entre otras.

 

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